DE FÚTBOL Y POLÍTICA

 
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El mundo, pero sobre todo España, está viviendo momentos convulsos. Todavía se respira la tensión en Barcelona después de los acontecimientos del 1-O y tomará mucho tiempo para que sanen esas heridas, esas fracturas –si es que alguna vez lo hacen–. Entre las muchas imágenes abrumadoras del pasado domingo, hay tres que ejemplifican a la perfección la fractura social de España y Cataluña: Por un lado, el Barça calentando y saliendo a los himnos con la senyera y el Camp Nou vació como señal de protesta y apoyo al movimiento Independentista cumpliendo con su obligación’ histórica. Por el otro, la UD Las Palmas posicionándose a favor de la unidad de España bordando ese día histórico, por el escenario y el momento político, la bandera española a su camiseta. A esto hay que compararlo también con la postura que tomó el ‘otro’ equipo grande de Cataluña, esa meravellosa minoria que es el Espanyol quienes, a diferencia de sus vecinos más populares, optaron por no posicionarse políticamente. Fueron más neutrales y no se comprometieron como institución con una u otra postura frente a la independencia de Cataluña- Esto nos deja con la pregunta ¿deberían mezclarse fútbol y política?


Hay quienes opinan que ambas no deberían mezclarse o prefieren no hacerlo. Una cosa es el fútbol y otra la política. Es el caso, por ejemplo, de Busquets. En una entrevista a la llegada a la concentración de la selección dijo que él se dedica únicamente a jugar fútbol y que a lo mejor otros deberían hacer lo mismo. El Espanyol, como institución, es de un sentimiento similar a la hora de posicionarse frente a la Independencia y siempre lo ha sido. Prefieren permanecer neutrales como entidad y que cada uno de sus hinchas, socios o jugadores hagan o piensen libremente al respecto. Algo radicalmente diferente a lo del Barcelona que como entidad se posiciona a favor de la independencia desde hace mucho. Esto se le ha criticado desde algunos sectores al club blaugrana porque se entiende que este posicionamiento tan radical implica desconocer a esa masa social y de su hinchada que no apoya la secesión catalana, al poder interpretarse que al ser un equipo ‘independentista’ o que apoya la Independencia de Cataluña, sus miembros lo hacen y excluye, entonces, a aquellos socios o simpatizantes del club que no están de acuerdo con esa postura institucional. Muchos creen que el Barça debería aprender del Espanyol y tomar una posición más sobria y menos comprometedora.

Lo cierto es que el Barça es un club diferente. Desde la Guerra Civil ha tomado la bandera de Cataluña como propia y en muchos sentidos representa a esa comunidad por lo cual muchos le reclaman, y evidentemente el club lo ve así, ese compromiso independentista como propio ese compromiso histórico con la Generalitat de Cataluña.

También es cierto que hay momentos en la historia donde es imposible no posicionarse, donde la coyuntura social y política pide más de aquellos que pueden ser escuchados y están en el foco público, donde se les pide que más que nunca hablen por el que no puede ser escuchado. Se ve en todo el mundo, lo estamos viendo incluso en Estados Unidos con la guerra Trump-NFL. Por eso, por eso y mucho más, hoy más que nunca en España el fútbol y la política van de la mano, hoy más que nunca, Cataluña necesita al Barça para hacerse escuchar.

 
Daniel LuqueComment