El Mercado está Loco

 
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Esta semana cerró el mercado de fichajes en Europa y sin lugar a dudas la gran noticia del mercado fue el pase de Neymar a Paris. La estrella brasileña cambiaba Barcelona y la sombra de Messi para irse a triunfar al PSG y ser de una vez por todas la gran figura de su equipo. Desde Paris depositaban en las arcas del Barça nada más y nada menos que doscientos veintidós millones de euros. No solo una cifra exorbitante, sino que sin lugar a dudas se convertía en record absoluto, Ney se iba del Barça convertido en el fichaje más caro de la historia.

Cada vez más y más vemos cifras altísimas ser pagadas por jugadores. Pasó el año pasado con Pogba, antes había pasado con Higuain, Bale, Cristiano y el propio Neymar. Más allá de decir que ‘el mercado está loco’ o que ‘la burbuja explotó’ como tantas veces se escucha, si vale la pena analizar y sentarse a pensar en porque pasa lo que pasa. Lo primero es que cada vez más los equipos –o sus dirigentes–  buscan ilusionar a sus hinchas, atraer más patrocinadores y vender más camisetas. El capitalismo en estado puro señores: como hacer para ganar más plata. Y la solución parece ser, además de ganar títulos, fichando a los mejores jugadores.

Los mejores equipos se hacen con los mejores jugadores y por eso no sorprende ver que son siempre los mismos los que terminan rompiendo el mercado y son los mismos equipos que salen en Forbes y otras listas como los más ricos del mundo. Esto, por supuesto, no tiene nada de malo per se, así es la vida y así es el fútbol. Pero si levanta ciertas alarmas. Esto muestra que en el fútbol cada vez más ese adagio que dice que “el mundo es de los ricos” es cada vez más cierta. Los grandes luchan por fichar a los mejores jugadores del mundo mientras los equipos ‘chicos’ o formadores luchan por mantenerlos. Y cada vez más es más difícil mantenerlos o incluso reforzarse con otros jugadores. ¿Por qué? Por el ámbito inflacionista que está rodeando los mercados de fichajes.

Con la aparición de los Jeques Árabes, que para nadie es un secreto que tienen más plata de la que saben qué hacer con ella, y de la Liga China, aunque en menor medida, las cifras pasaron a un plano irrelevante. Ya no importa el sueldo que quiera un jugador, ni los ceros que aparezcan en la cláusula de recisión –en España–, lo único importante es cuánto dinero pueden y quieren poner los equipos por los jugadores que quieren fichar. Hace ocho años todo el mundo criticaba al Madrid por pagar 96 millones por Cristiano Ronaldo, sonaba a una cantidad exorbitante de dinero por un jugador, por más crack y estrella que fuera. Bueno, pues este verano el PSG pagó el doble con un pibe de 20 añitos que no ha ganado nada y cerca de tres veces más que eso por un brasileño que estaba llamado a reemplazar a Messi.

Son cifras absurdas, que nada se comparan con el momento que vive el resto del planeta. Pero lo más importante y si hay algo que esta locura del mercado nos demuestra, es que el dinero puede comprar jugadores, pero no títulos. Para ganar, para ser exitoso, es necesario armar un buen equipo y para eso se necesita algo más que tirar de talonario. Hay que tener planificación a largo plazo o mediano plazo y, sobre todo, saber que necesita el equipo. El Real Madrid sabía que necesitaba reforzar dos posiciones y nada más: un lateral y un centrocampista de contención que le hiciera competencia a Casemiro. No tenía necesidad de gastar una cifra absurda de dinero en eso, venía de ganar Liga y Champions y parece que la máxima de equipo que gana no se toca parece mantenerse.

El Barça por su parte necesitaba un lateral y trajo a Semedo, necesitaban reforzar la medular y llegó Paulinho desde China. Se fue Neymar y llegó Dembelé. Pero queda la sensación de que algo hizo falta ¿Por qué? Porque quisieron fichar más pero no pudieron. Tenían doscientos millones y gastaron ‘solo’ cien, querían a Dembelé y a Coutinho, sólo llegó el francés y porque se declaró en rebeldía. Ese es otro problema que parece haber en el mundo fútbol, solo algunos países tienen cláusulas de recisión lo que hace obligatorio negociar con los equipos y si no quieren negociar, te jodes. Teniendo 200 millones y sin clausulas, lo normal es que te pidan una salvajada de dinero por el crack del equipo.

Lo único que queda ahora, es esperar a ver con que perla salen los grandes en invierno o el otro verano. Porque lo único que es cierto es que esto es solo el comienzo.

 
Daniel Luque