EL FÚTBOL ES MUCHO MÁS QUE UN JUEGO

 
Captura de pantalla 2017-09-21 a las 3.30.43 p.m..png
 
 

Pocas cosas en la vida nos dejan sin palabras, sin adjetivos para calificarlas. Esas cosas, además, suelen ser las más importantes en la vida, las que sacan de nosotros los sentimientos y emociones más fuertes y profundos: el amor, la muerte, la vida. En esa lista habría que incluir sin duda alguna al fútbol.

Bill Shankly, eterno entrenador e ídolo del Liverpool, lo dijo claramente “El fútbol no es cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso”. Razón no le falta. Nada le duele más a un futbolero que le digan que el fútbol “es sólo un juego”. Como decirle solo un juego a los más de 80.000 alemanes del Dortmund que nunca abandonan a su equipo y hacen temblar el estadio alentando a los suyos. Con qué cara podemos decir que el fútbol es solo un juego si en Colombia un sordo ciego va a la cancha y con la ayuda del tacto de sus manos, siente el partido en un tablero operado por un hincha del acérrimo rival.

Es imposible encontrar una palabra que describa qué es el fútbol, todas se quedan cortas. Es un deporte, sí; pero también es amor, es pasión, es alegría, es llanto, es tristeza, es éxtasis, es impotencia y es intensidad, es gritar expresando todo y a la vez callar y sentir por dentro. Es todo esto y mucho más. Olvídense del colesterol, el fútbol es el verdadero riesgo a un corazón saludable.

Ese dicho popular sobre el Carnaval de Barranquilla le cae a este caso como le sienta la ‘10’ a Lionel: “Quien que lo vive es quien lo goza”, y sí. Cómo explicar qué es el fútbol al que nunca ha ido a un estadio. Como hacer entender lo que esto significa a quien nunca ha sufrido con una derrota de su equipo o ha saltado de alegría celebrando un gol. Como hacerles sentir lo que sentimos tantos futboleros si nunca han ahorrado y roto la marrana para comprar la camiseta del equipo del alma.

El fútbol no es cuestión de vida o muerte, Bill, tenías toda la razón. Esto es un estilo de vida. Tiene sus ritos, sus cábalas, casi como si de una religión se tratase. Aquí no se distingue ni se discrimina por raza, religión, sexo o edad. Todos somos futboleros, todos sufrimos y todos gozamos cuando rueda la pelota. Durante noventa minutos todos nos congregamos, todos somos uno solo. No son 22 los que lo viven, son miles en las gradas y millones desde sus casas.

Si después de este texto sigues siendo de los que piensan que esto es “solo un juego”, te invito a que me acompañes al estadio o a la sala de mi casa a ver un partido, para que lo vivas y entiendas lo que significa estar verdaderamente enamorado.

 
Daniel LuqueComment