NUEVA TEMPORADA, TEMAS VIEJOS

 

Desde hace mas de 15 años que FIFA indicó que el único vínculo entre un jugador profesional de fútbol y un club es el contrato de trabajo; se acabaron los “pases”, cláusulas de reserva cualquier otra  forma de retención por parte del club; por lo tanto el contrato de trabajo es el único documento necesario en la relación jugador-club, no son por lo tanto necesarios convenios o acuerdos diferentes, repito, solo el contrato de trabajo.

El inicio de temporada, especialmente en Latinoamérica se presta para varios malentendidos sobre el contrato de trabajo, su desarrollo, las obligaciones de las partes jugador-trabajador y equipo-empleador y sobre todo la terminación. Sigue muy arraigada la creencia dentro de Conmebol que el jugador ES PROPIEDAD del club aún sin contrato de trabajo. Los clubes ven con muy malos ojos a aquellos jugadores que libremente ejercen el derecho a no renovar su contrato y buscar nuevos horizontes en otros lugares. “ Hemos invertido mucho en el jugador” gritan, peor aún “ese señor es un desagradecido” o la más auténtica manifestación de ignorancia “vamos a hacer valer nuestros derechos antes las mas altas instancias”.

Los contratos de trabajo de los futbolistas profesionales tienen una fecha de terminación, conocida por ambas partes de antemano que le permite al jugador buscar con anticipación nuevo equipo, o entrar a negociar nuevas condiciones con su actual club. Por su parte al equipo le permite, también de antemano analizar el rendimiento y costo del jugador y optar por intentar una renovación o simplemente dejar al jugador libre.

En Colombia hace ya mucho tiempo se entendió que una vez terminado el plazo el jugador era libre de marcharse (o de quedarse). El tribunal Arbitral del Deporte falló en favor de José Julián de la Cuesta que decidió marcharse una vez que el Atlético Nacional, en su momento club empleador, envió comunicación de no renovación. Pretendía este club una indemnización de De la Cuesta por “ruptura unilateral de contrato” al no regresar a los entrenamientos de inicio de año a pesar de haber sido el propio Nacional quien había manifestado su intención de no renovar el contrato. A partir de esta decisión, quedó claro, al menos para Federación Colombiana de Fútbol y por su puesto DIMAYOR que una vez finalizado el contrato por terminación del plazo inicialmente pactado el jugador es libre.

La legislación colombiana permite las renovaciones automáticas a solicitud de cualquiera de las partes; dice el artículo

ARTÍCULO 46. CONTRATO A TÉRMINO FIJO: El contrato de trabajo a término fijo debe constar siempre por escrito y su duración no puede ser superior a tres años, pero es renovable indefinidamente.

1. Si antes de la fecha del vencimiento del término estipulado, ninguna de las partes avisare por escrito a la otra su determinación de no prorrogar el contrato, con una antelación no inferior a treinta (30) días, éste se entenderá renovado por un período igual al inicialmente pactado, y así sucesivamente.

2. No obstante, si el término fijo es inferior a un (1) año, únicamente podrá prorrogarse sucesivamente el contrato hasta por tres (3) períodos iguales o inferiores, al cabo de los cuales el término de renovación no podrá ser inferior a un (1) año, y así sucesivamente.

Normalmente los contratos de trabajo en Colombia terminan el 31 de diciembre, quiere decir esto que un jugador podrá hasta el 1 de diciembre enviar una comunicación indicando su deseo de no renovar el contrato de trabajo, de la misma forma el club empleador podrá manifestar intención de dar por terminado el vínculo contractual y por lo tanto dejar al jugador en libertad de buscar otro club empleador..

No entiendo como este hecho puede coger desprevenido, sobre todo a los clubes. Los jugadores tienen claro que sus contratos terminan y que si el club no los llama, tendrán que salir a “buscarse la vida”. Los clubes, por el contrario, todavía manifiestan su inconformidad por lo que personalmente creo es una torpeza.

La gestión laboral de un equipo de fútbol no es solamente recatear salarios e invernarse sumas de rescisión; manejar, desde el punto de vista jurídico, laboral y deportivo una plantilla implica conocimiento y anticipación a los hechos. Si en España se renueva o al menos se intentan hacerlo, a un jugador tres años antes de terminar su contrato, por qué en Colombia. Es el momento de contratar verdaderos asesores jurídicos deportivos para evitar problemas como este. Seguir manejando el equipo como hace 15 años no resulta adecuado en momentos en que un jugador puede representar para un club mas de docientos millones de euros.

 

 

 

 
Andrés Charria