LA PARADOJA MACNELLY

 
 
 

A menos de cuatro meses para empezar el mundial de Rusia, muchos jugadores hasta hace poco titulares indiscutibles de sus equipos y sus selecciones, por diferentes razones son suplentes, no son tenidos en cuenta y muchas veces ni siquiera son inscritos, hecho que pone en riesgo la participación en el mundial. Resulta difícil para el jugador permanecer “con los brazos cruzados” y ver que el tiempo no es su mejor aliado. Se deben buscar salidas viables, económicas y que le permitan al jugador desatollar de la mejor forma posible su labor. En términos futboleros, ganar minuto

La primera solución es acordar una salida anticipada temporal o definitiva negociada por club empleador y jugador. El ejemplo más evidente fue el préstamo de James Rodríguez del Real Madrid al Bayern Munich; a mi modo de ver un negocio en el que todas las partes ganaron, Real Madrid se desprendió, temporalmente de un jugador que no era requerido por su técnico y al que había que pagarle un salario importante, James encontró equipo donde juega mucho más, situación ideal para él y por supuesto para todos los que lo queremos volver a ver brillar en Rusia y el Bayern se hace a los servicios de un grandísimo jugador a un costo manejable.

Algunos jugadores desesperados por ganar minutos o sus agentes, logran acuerdos con clubes en los que seguramente podrán jugar y ganar la forma adecuada para ser convocado al mundial, sin que el actual club tenga conocimiento.

En cualquier otra actividad económica el cambio de empleador difícilmente requiere la aprobación del anterior jefe, tampoco es necesario realizarlo en un momento determinado, el trabajador simplemente renuncia, algunas veces deberá pagar una indemnización no muy alta y simplemente continua trabajando en otro lado.

La transferencia de un jugador profesional de fútbol es un negocio complejo que implica al menos la participación de dos clubes y, por supuesto, la del jugador, que además se debe realizar en un período específico. Son muy lejanos los tiempos en los que los dirigentes transferían a sus jugadores sin importar la opinión de éste, el tan desagradable “te vendimos”.

Volviendo a la segunda solución, es posible que un club, ofrezca un contrato de trabajo a un buen jugador que no tiene cabida en su actual equipo, contrato adecuado económicamente y con mejores perspectivas para jugar. En este momento se debe acudir al club actual que tiene varias opciones, aceptar esta operación de forma pura y simple (hecho exótico), proponer una negociación que le permita al jugador salir, negociación que puede ser desde un préstamo gratuito hasta una transferencia definitiva sumamente costosa y finalmente puede, pues está en su derecho, simplemente negarse a cualquier negocio.

Los jugadores tienen algunos conocimientos intuitivos del sistema de transferencias, sin embargo son los intermediarios los encargados a estructurar de manera adecuada cualquier operación. ¿Qué sentido tiene desgastarse en negociar un contrato si no se sabe claramente cuál es la posición del club actual?.

El último caso de este estilo fue el de Macnelly quien negoció todos los detalles de un buen contrato de trabajo con Santa Fe pero al final toda la operación se frustró pues el club actual, Nacional, impidió esta transferencia.

El intermediario de jugadores debe tener clara la situación precisa del jugador, de la reglamentación y analizar las diferentes eventualidades siempre en defensa del interés del jugador.

 

 
Andrés Charria